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Para seguir pensando sobre las luchas sociales 21 septiembre 2009

Posted by notitasenmicabeza in Salidas.
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Ala de criados

Del 9 de septiembre al 18 de diciembre en el Teatro Del Pueblo

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Obra teatral que trata sobre los hechos que desembocaron en la huelga de 1919, más conocidad como “La semana trágica”. Su director, Mauricio Kartun, presenta los hechos históricos enmarcados en un relato de amor y anarquía.

Días y horarios:

Viernes a las 21 hs, sábados a las 22 hs y domingos a las 20 hs

Entradas desde $ 25

Roque Saénz Peña 943

4326-3606

teatrodelpueblo@sinectis.org.ar

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Génesis de la (no) democracia argentina 19 septiembre 2009

Posted by notitasenmicabeza in Pensar sobre lo pensado.
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Fragmentos de “La trunca transición al régimen oligárquico democrático” de Waldo Ansaldi

Allub sostiene que la democracia es resultado de ciertos procesos o precondiciones histórico-culturales de orden general:

  1. la emergencia, en los comienzos del proceso de acumulación capitalista, de una clase de terratenientes destructora de las formas de producción previas mediantes las capitalistas;
  2. el desarrollo de líneas de conflicto campo-ciudad, terratenientes-burgueses urbanos, cuya culminación es el triunfo de éstos;
  3. el desarrollo de instituciones pluralistas aptas para asegurar cierto equilibrio y competencia de poder entre el Estado, los órdenes privados y niveles inferiores de gobierno.

En el caso argentino se constata un fracaso en la consecución de los tres:

  1. la agricultura capitalista argentina no alcanzó el carácter revolucionario observable en Francia, Inglaterra o EEUU;
  2. tampoco se produce el debilitamiento estructural de los terratenientes por acción de una burguesía industrial ascendente, en buena medida explicable por la influencia del capital extranjero -quien controla la industria ligada al agro- y la unión umbilical de él con los terratenientes, capaz de bloquear la constitución de una burguesía industrial nacional y, consecuentemente, el desarrollo del conflicto democrático burgués.
  3. no emergen fuentes de poder autónomas y competitivas. El modelo económico genera una estructura de poder caracterizada por la centralización estatal-nacional, en perjuicio de los gobiernos locales y provinciales, cuyos ingresos provienen mayoritariamente de los subsidios federales. Al carecer las provincias de base económico-financiera autónoma, el federalismo es mera ilusión.

En términos de clase, la burguesía argentina es mayoritariamente antidemocrática. Esta clase no sabe o no puede encontrar el camino que el proceso institucional promovido por la Ley Sáenz Peña le impele a transitar, el de reagruparse y organizarse en un partido orgánico de clase. Así, la clase no se organiza en un partido ni desaparece. El dilema del modo de ejercicio del poder es resuelto mediante dos soluciones: la mediación corporativa y, en el límite, la apelación al golpe de Estado ejecutado por los militares.

Los bandos enfrentados en la lucha por el poder combaten menos por gobernar el país y más por salvarlo, de donde los ejércitos y sus jefes se autodenominarán libertadores. En ese contexto, salvar al país no era otra cosa que tratar al disidente como un enemigo, traidor a la patria, peligro público, etc. Está claro, pues, cuán tempranamente comienza a gestarse una cultura política intolerante.

rosario_espada_thumb[3]Los sujetos sociales y políticos identificados con la democracia no alcanzan a constituir un bloque sólido, homogéneo, fuerte, capaz de asegurarla. Entre 1912 y 1930, es cierto, la democracia política se amplía. Pero la ampliación no va acompañada por fortalecimiento. Durante las casi dos décadas de experimento, los demócratas -de izquierda, centro o derecha- atentan sistemáticamente, en los hechos y en las palabras, contra las prácticas democráticas y ocluyen la posibilidad de su fortalecimiento. Al final, la derecha antidemocrática, como casi siempre, es quien gana.

“La Patria Argentina no es hija de la política, sino de la espada” Leopoldo Lugones, 1930, ícono de la cultura argentina, de sus raíces (antidemocráticas).

Sobre Historia y Argentina 18 septiembre 2009

Posted by notitasenmicabeza in Esbozos, Pensar sobre lo pensado.
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La CGT N°1 y la N° 2 representaban las dos estrategias entre las que oscilaba en esos momentos el movimiento sindical argentino. La primera retomaba en los hechos la tradición sindicalista de prescindencia política y defensa exclusiva de los intereses corporativos, que privilegiaba la capacidad de presión del movimiento obrero a través de la unidad sindical y favorecía la negociación con los diferentes gobiernos al mantener a los sindicatos apartados de la política partidista. La segunda, en cambio, intentaba reforzar los vínculos del movimiento sindical con los partidos obreros, y llevar a la CGT a desempeñar un papel mucho más activo en la política nacional, con vistas a la formación de un frente popular capaz de aspirar incluso al poder político.

No es casual que el baluarte de la prescindencia lo constituyeran los poderosos gremios del transporte. Además del número y disciplina de sus afiliados, de su solidez organizativa y financiera, ellos controlaban el sector clave de la economía agro-exportadora y su capacidad de presión era superior a la de cualquier otro sector de la clase trabajadora. Sólo la prescindencia podía asegurar la unidad del gremio y mejorar su capacidad de negociación.

Del otro lado estaban casi todos los sindicatos más pequeños y con menores posibilidades de obtener sus reinvindicaciones por sus propias fuerzas: conscientes de su debilidad individual, veían su suerte mucho más ligada a la del conjunto de la clase y a la evolución de la política nacional.

Si hubiera que calificar con un solo adjetivo a cada una de las CGT de 1943, serían: ferroviaria para la primera y frente populista para la segunda (por la vieja oposición políticos-no políticos). Estas dos corrientes que recorren la evolución del movimiento obrero argentino desde sus comienzos encontrarían finalmente su síntesis, inesperada y paradójica, en el peronismo. Perón empezó retomando el discurso de la prescindencia, apoyándose en la CGT N° 1 y en el gremio ferroviario –es decir, en la vieja tradición de desconfianza frente a los partidos obreros- para eliminar a la más reciente influencia socialista y comunista sobre el movimiento sindical. Pero terminó llevando al mismo a la casi absoluta identificación con un partido y al desempeño de un papel protagónico en la política nacional. Logró así la unificación del movimiento sindical, no a través de la prescindencia, sino del más sectario y excluyente embanderamiento político”.

Fragmento de “Sindicatos, partidos obreros y Estado en la Argentina pre-peronista”, de Hugo Del Campo

Todo lo anterior viene a colación para explicar lo siguiente: “El movimiento sindical argentino tuvo una experiencia directa en la distribución de la renta entre 1946-1955, y no la olvidaría. Recuperar una posición de privilegio en el seno del Estado a través de la participación en el poder político fue desde entonces su objetivo principal. Impedirlo fue, por su parte, el principal objetivo de los sectores capitalistas, y es así como esa peculiar relación entre sindicatos, partidos y Estado se vuelca sobre el conjunto del sistema político hasta determinar, en gran medida, su funcionamiento durante treinta años”. Hugo Del Campo. Todo culpa de Perón, dirán los capitalistas.

Hugo Del Campo se pregunta: “El poder económico no consiguió expresar y defender sus intereses a través de un partido fuerte y estable, pero ¿acaso fue el peronismo mucho más que la manifestación del poder sindical en el terreno electoral? Así, por carencia o por exceso, los partidos no pudieron canalizar los intereses sociales contrapuestos ni negociar su articulación en el marco de un sistema político de tipo liberal. El juego de esos intereses debió desarrollarse entonces, durante la mayor parte del período, bajo el control nada imparcial de dictaduras militarres”.

Pensamientos sueltos:

Volver a las bases, volver al anarquismo

Muchos tienen que trabajar para que unos pocos no trabajen. La Tierra y las tortugas, todo el mundo a cuestas.

El sindicalismo fue y es funcional al capitalismo. Es la resignación de las aspiraciones revolucionarias. En ese sentido, corrupto y corrompido por su creador. Del Campo: “Quienes capitalizaron la decadencia del anarquismo no fueron los socialistas sino los sindicalistas, que reunían en torno a sus prácticas de acción directa a crecientes contingentes de obreros organizados”.

cgt

Del Campo dice que “la cuestión de las relaciones sindicatos-Estado tiene un desarrollo lineal y desemboca ‘naturalmente’ en la solución peronista “(¡?). Las comillas simples son mías. Me gustaría preguntarle por qué metió la palabra naturalmente ahí, como remitiendo a una genética de las relaciones del sindicalismo con el Estado. Definitivamente el término solución peronista no me remite a nada posiblemente agradable (suena a la solución final de Hitler).

Del Campo llega a la conclusión, a partir de su estudio histórico, de que “el movimiento sindical no cambió sustancialmente entre 1943 y 1946 y que, por lo tanto, el que apoyó a Perón en su ascenso al poder fue el mismo que se había ido desarrollando durante las décadas anteriores”. Entonces el autor se pregunta: “si la orientación impresa al movimiento obrero por el peronismo no representa una alteración sustancial de las tendencias predominantes hasta entonces, sino más bien su concreción y culminación, esto ¿no llevaría a considerarla más como la expresión del nivel de consciencia alcanzado por la clase obrera en aquellos años que como el proyecto de una maniobra de captación demagógica operando sobre un terreno casi virgen?”

En el último pasaje, Del Campo da vuelta la cuestión y desembaraza de la figura de Perón la formación del movimiento sindical argentino con las características con las que lo conocemos hasta el día de hoy. Ciertamente, como observa el autor, el movimiento sindical no se hundió en 1955 con el peronismo, sino que se perduró durante décadas y aún en la actualidad. Parece prudente, en consecuencia, advertir la autonomía que logró el movimiento sindical argentino y alejarlo de cuestiones deterministas que a lo único que llevan es a minimizarlo en contraposición a un aumento desproporcionado de la figura del que fue su líder en la década del ’40. Perón murió y el peronismo de Perón también, pero el movimiento sindical continuó asociándose al poder político en busca de la concreción de sus aspiraciones de clase.

¡Mueva la Patria! Última función en La Trastienda 20/06 17 junio 2009

Posted by notitasenmicabeza in Salidas.
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Una producción de La Trastienda Club y la Revista Barcelona , con el auspicio del Centro Cultural Caras y Caretas.

Este sábado 20 de junio a las 23.30 horas en La Trastienda (Balcarce 460) se presentará la última función de ¡Mueva la Patria! La Ópera Cumbia Argentina

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Se trata de la primera ópera-cumbia nacional que aborda la historia de nuestro país desde 1810 hasta hoy, escrita y compuesta por la pluma, la música y la visión irreverente de Pablo Marchetti, Fernando Sánchez, Javier Aguirre y Eduardo Blanco, cuatro de los creadores de la revista Barcelona.

Se trata de una versión de la historia relatada en sabrosón ritmo cumbiero por un morocho del interior radicado en algún rincón contaminado del Conurbano bonaerense.

Una historia de amor entre el Negro Cabeza y Romina de Caballito, donde se producen encuentros, desencuentros, empréstitos, traición y endeudamiento en la que un Coro de Garcas adquiere -como es lógico por tratarse de la historia argentina-, un protagonismo indeseado pero inevitable.

San Martín, Belgrano, Sarmiento, Rivadavia, Rosas, Urquiza, Roca, Mitre, Yrigoyen, Perón, el Che Guevara, la Infanta Isabel y muchos otros héroes que hicieron de nuestra tierra un país imposible de ser vivido, se dan cita sobre el escenario para recrear los acontecimientos más importantes de los últimos 199 años a puro ritmo y meneo.

Localidades desde $ 40

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