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Fuera de la sociedad, sólo queda la locura 7 octubre 2009

Posted by notitasenmicabeza in Pensar sobre lo pensado.
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buen salvajeDice Bajtín:

“Nuestro discurso se fragmenta en intervenciones separadas, más o menos largas, toma forma dialógica. Esta forma dialógica es clarísima cuando debemos tomar una decisión. Nosotros vacilamos, no sabemos cuál es la mejor solución”.

Bajtín afirma que la forma dialógica del lenguaje es evidenciable inclusive en nuestros pensamientos y agrega algo sumamente novedoso:

“Y siempre una de esas voces, independientemente de nuestra voluntad y de nuestra conciencia, coincide con la visión, con las opiniones y con las valoraciones de la clase a la que pertenecemos. La segunda voz es siempre la voz del representante más típico, ideal, de nuestra clase. Si yo refuto las opiniones del grupo social al que hasta ahora pertenecía es sólo porque la ideología de otro grupo social ha comenzado a dominar a mi conciencia. Tu acción será una mala acción desde el punto de vista de los otros, desde el punto de vista de los mejores representantes de tu clase“.

Pero en el caso en el que un individuo haya perdido a su oyente interno se produce, según Bajtín, “un desprendimiento ideológico del individuo del ambiente social, lo cual continúa con el completo desclasamiento del hombre. En condiciones sociales particularmente malas, esta separación del individuo del ambiente social ideológico que lo nutre, puede además llevar al completo hundimiento de la conciencia, a la locura. El individuo que se ha perdido en el mundo social, en retribución se ha encontrado en el mundo de sus inclinaciones sensibles, desnudamente naturales. Ahora ya no se constituyen en centro organizador los intereses sociales, sino los intereses de la vida sexual, los intereses del sexo. Lo sexual se vuelve el reemplazo -falsificación y sustitución- de lo social”.

Este sería según Bajtín el triunfo del “hombre animal” sobre el “hombre social”. Es decir que la sociedad deja de regir nuestros pensamientos y comportamientos para dejar lugar a la acción de la naturaleza y los instintos más primitivos. Me recuerda a la imagen pintada por Rousseau del “buen salvaje” y ese retorno no debería resultar amenazante sino todo lo contrario: creo que implicaría una buena dosis de libertad para nuestras mentes y cuerpos. Queda finalmente la pregunta sobre la viabilidad de tal escape.